"¡La decadencia del colibrí!"

"Musa ausente"

Estoy dando vueltas en mi mismo, no puedo escribir. Hace tiempo que veo tu espalda. Estoy seguro que ésta situación es reversible, pero por el momento no soy capaz de fijar las ideas... Les pido disculpas por ausentarme, pero no puedo encontrar lírica. Me cuesta mas ver la belleza en los ojos ajenos. Tuve que tomar una decisión difícil, y aceptar otra vez que su mirada tenía dueño.
Me cuesta poco fruncir el ceño, pero me cuesta menos sonreír.

Ellas, siempre condicionándome, me dedicaría exclusivamente a la dura tarea del enamorado. Me gustaría tener un corazón mas aquietado... Pero no es mi naturaleza. Soy lento para los procesos físicos, rápido para los sentimentales.

Tanto cautivar, pero me alegra no poseer la llave maestra, que despoja a la piel de telas e hilos con la intención de consumar un ritual de desnudes. Poseo un conjunto de perlas dispuestas en hileras, que permanecen en recuerdos, y chocan solo con una boca. No se cae la ropa; a cambio nacen poemas, múltiples corazones se conectan y se conserva el velo de la inocencia y el aroma de la flor.

Entonces el colibrí recorre el jardín, en busca de esa porción de cielo resumida en un par de ojos. Ella es un exceso de ese algo que no tengo. Si supiera cuanto la necesito para continuar... Cada día sabe guardarle un ratito de memoria. Vive a solo 13 kilómetros, sin embargo hoy esta muy lejos. Un aro de aire la compromete a otra persona.

"No puedo decir que te espero, sin embargo están las puertas abiertas desde hace tres años. Se que estuvieron cerradas cuando llamaste, pero era necesario para que hoy te desee mas que nunca."

Emiliano Chinelli

"La flor del Ceibo"

"Tierra de los pájaros pintados."

Siento un profundo amor por mi porción del universo. Tan fértil, bañada en agua fresca. Da hijos a la bóveda celeste. Como madre pobre, da absolutamente todo, permite que camines, corras y te alimentes de los brotes de su piel. Se desangra para calmar tu sed y aplacar cualquier necesidad.

No es suficiente con su riqueza, no nos atrae el caudal de sus venas, capaz de alimentarlo todo. Se nos hace difícil quererla. Porque hacia el norte brillan mucho las luces, y como mosquitos, sus hijos se chocan con el resplandor de las promesas inciertas.

Lentamente van volviendo, en pequeños bandos... Con el corazón ensanchado. Con los ojos abiertos. Algunos saben sufrir en silencio, descansar y morir a la sombra de un árbol que no los vio nacer. Otros mas valientes vuelven con las manos vacías y los brazos cansados.

Imploró un músico una vez: "Brisa del mar, llévame hasta mi casa..."

Descansa el campo al oriente de un río. Muere la neblina al relieve de la llanura para mantener claro el monte. Se levantan calderas gigantes de hormigón y paredes de barro. Nace, crece y muere el hombre. Se cumplen varios ciclos, pero ahí estas, dándole voces al olvido y abrigo al que vuelve...


((Disculpen la ausencia, el calor me jugó una mala pasada. Gracias por estar. Besos, Emiliano))