"¡La sangre del Cordero!"

"Redentor"

Nací, aquí estoy pronto para dejar mi aliento en las palabras que me lleven al reino del único que dio su vida por mí.

Mis palabras forman el tejido que hoy te atrapó en este blog. Y su tejido fue el que tocó mi corazón.

Mis manos se funden en artes y pecados. Por los clavos en sus manos, hoy abro mi pecho a tí, a través de un teclado.

Mi corazón siente, ama y te espera en alguno de sus recovecos. El amor que residía en su corazón lo entregó a los castigadores que lo molieron, para redimir con sangre mi diestra.

El camino es mas angosto, las vanas opciones se reducen. La promesa es grande, y la empresa solo de valientes. El amor crece y la carne sufre por este amor.

"A cualquiera, pues. que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos." Jesús de Nazaret.

Emiliano Chinelli

"¡The journey!"

"Santuario"

La carrera empieza, llegamos sin aliento. Pero allí estamos, siempre listos para una nueva empresa. Ver tus ojos acompañándome en esta oportunidad. Haberte encontrado de esta manera, me enseña que Dios da regalos al tiempo. Ver los pasillos tan amplios, me ínsita a recorrerte hasta perderme en algunos de tus recovecos, llenos de una calidez única. No podría mas que acariciarte, verte así tan plena. El amor nace en el tiempo, durante el cual me apaciguo en el cariño que recibo de tu piel revocada en conocimiento.

"Espero que la perseverancia traiga olivos a mi puerta, entre aquellos ramos esparcidos me gustaría ver parte de ti en mis mejores recuerdos."

¡¡Con estas palabras empezó el largo camino que representará un breve suspiro en la vida de alguien!!

Muchos saludos, Emiliano.

"¡La condición del poeta!"

¡Rubíes!

Buscaba ver tu silueta, fluorescente bajo la luna. Recorrí las cuadras en círculos, y crucé dos veces la misma plaza. Parece que el tiempo se encargo de separar algo mas que nuestros corazones. Hoy, como en algunas de mis noches, la sensación de vacío me da un gélido abrazo; entonces el espejo me enseña un rostro aliviado por el agua fresca.
Mis manos se deslizan por el mástil de 6 cuerdas pero mi lengua no se funde en una nueva canción, parece que me fueron exprimidos todos mis sentimientos.

"Aquí estoy, queriendo regalar rubíes en cada enunciado. Desangrando el pecho con cada renglón. Tengo que traerte a mis pensamientos para seguir escribiendo, y me duele sentirte tan cerca para luego no respirar tu aliento."

¡Dios!, no puedo con mi condición. Escribo al altísimo costo de sentir cada palabra.

Emiliano Chinelli